pesadillas

Agitada, asustada.
En medio de la noche, despierta.
Son las tres de la mañana.

Una gota de sudor,
y en el alma un dolor,
inexplicable, pero real.

Su mente se esfuerza,
recuerda lo que sucedió.
El miedo inmenso la arruinó.

El corazón en pedazos
también despedazado el espíritu;
sufría quedándose sola.

Entre humillación y golpes,
entre la verdad hecha mentira,
entre palabras bonitas, tan falsas.

Era una posibilidad.
Pero tal era la felicidad
que no se detuvo a pensar.

Le habían aconsejado
que ame, que no busque vueltas,
ni se enrede en limitaciones.

Pero por no poner límites,
el amor se le fue de las manos.
Y la respuesta fueron sobras.

Fue una pesadilla.
El amor era real, de ambos lados.
Pero el miedo no se iría.

Así descubrió algo que temía:
ya no se pertenecía a sí misma.
Era toda para él, y para nadie más.