A bordo de este colectivo, las ventanillas me juegan una mala pasada otra vez.
En el reflejo puedo verte, a mi lado, sonriente.
Siento que tu mano sostiene mi cintura.
Cierro los ojos y percibo hasta el calor. Un húmedo beso se posa en mi mejilla.
Trato de devolverlo pero el vacío me sorprende.
No estás acá. Sí estás en el reflejo, ¿cómo no...?
El reflejo es mi sueño.
Y te extraño tanto que aún así conmigo te siento.
Sonrío pese a tu ausencia y te abrazo en un pensamiento.