"Me das felicidad" le dijo.
"Haces que brillen mis ojos" ella respondió.
"Eres lo primero que pienso cada mañana cuando me despierto"
"Mi cama no es la misma si en ella no dormís vos." finalizó.

Sólo desea que esas palabras sean
tan reales como las que ella proclama sentir.

Tales frases suenan tan bonitas,
sencillo decirlas, ponerlas en la boca,
y largar sin anestesia sobre un corazón ajeno.

¿Qué costaría, entonces,
llevar eso tan sagrado
a la mentira y el dolor?
Si, minuto a minuto,
todo va perdiendo el amor.

Pero pueden salvarse de caer
en esas brasas ardientes
que acompañan al desamor
desarmando la piel,
abriendo heridas
y agrietando el corazón.

Vosotros sed fuertes
y sobrevivid a esta perdición.

Desea que esas palabras sean
tan reales como las que ella proclama sentir.
Desea que se prolonguen en lo infinito.

Sólo basta con tomarse la mano...
y seráis eternos.