Déjame odiarte! A ver si así voy a poder lograr dejar de quererte como te quiero. Ódiame, tenme bronca. Piensa en todo lo malo que te he hecho. No me hables, no me busques, no me quieras. Devuélveme mi corazón, yo te devolveré el tuyo. Y rómpelo, rómpelo para que duela, para que se sienta el dolor, para que el amor no me obnubile. Rómpelo y si quieres quédate con una parte. Para que una parte de mí, una parte de mi amor quede en tus recuerdos, quede junto a tí. O mejor no, devuélvemelo todo, completo, porque no quiero que tengas nada que me pertenezca! No quiero saber que ese pequeño trozo que le falta a mi corazón lo tienes tú! Quiero olvidarte, olvidarte completamente. Por eso no quiero odiarte. Porque si te odio, te pienso, y si te pienso, no te olvido. Pero quiero dejar de quererte. Y no puedo no quererte, y tampoco no puedo odiarte. Por eso, ódiame tú, ódiame como nunca odiaste a nadie, ódiame como si fuera la peor persona del mundo, ódiame como si nunca me hubieras querido. Pero... Espera! No me dejes de querer! No dejes de pensar en mí... Hazlo, hazlo como yo siempre lo he hecho. Como yo lo sigo haciendo. Como yo siempre lo haré. Llévate mi alma, te la regalo, es tuya. Sin tí nada tiene sentido. Por eso, quédate con mi corazón. No lo quiero. Es tuyo. Pero te devolveré tu corazón. Es en vano tenerlo. Vive, vive queriéndome, odiándome, olvidándome. Pero vive. Porque si tu no vives, yo tampoco podría hacerlo.
Escrito: 22 de mayo de 2010