En la nube del cielo ve un reflejo,
y en ese reflejo, el brillo aquel.
Brillantes los ojos surcando el alba.
Los ojos que ama, que tanto llenan.
Se asusta de sólo pensar en verlos llorar.
Se asusta de sólo pensar en perderlos, quizás.
Se pierde en ellos y cierra los ojos.
Siente el piso desprenderse,
siente el aire tomar el control,
abre los ojos y se sonríe.
Vuela envuelta en ráfagas,
cada una un respiro,
cada vuelta, un suspiro,
cada beso, alzándola más arriba.
Está recordando,
y aunque eso no le basta,
es feliz al saber
que increíblemente, ama.