Siempre hablé de adicciones.
'Las adicciones no son buenas.'
Volverse adicto a algo.
Tener que abandonarlo.
No seguir allí.
El vicio mata.
El vicio envenena.
Pero... ¿cuál es la gravedad,
si lo que importa en realidad
es lo que provoca felicidad?
No me preocupa
volverme adicta al sabor,
adicta a su piel,
adicta al amor.
Los besos no se cancelan,
los abrazos no se olvidan.
Sería imposible dar vuelta,
intentar volver atrás.
Ya hay algo,
que existe,
que es;
no se borra
-ni deseo borrarlo-
sólo crece
-y deseo que crezca-.
Ya no me reconozco,
ya no soy igual,
no como ayer.
Soy nueva,
reviví,
renací.
La vida es otra,
y la razón de despertarme,
la razón de dormir y poder soñar,
con esos ojos,
la sonrisa,
los labios,
el calor de la piel...
Y no solo en sueños.
En el día a día.
Siendo parte del crecer,
del pasar,
del vivir.
Es amarte,
y estar viva.
Ya no imagino otra realidad.