No me preguntes por qué lloro, ni por qué esta angustia es tan fuerte;
es que tengo tendencia a romper en lágrimas.
Mi madre una vez me abrazó en una ocasión de pleno dolor.
Me dijo "Nadie vale tus llanto, nadie debe hacerte mal"
Pero no comprendí cómo hacerle caso.
¿Cómo evitar sufrir desdichas, tener desgracias, sentir dolor?
¿Cómo, si no se está seguro, si el miedo se aparece, misterioso?
Me asusta haberme metido acá.
Me asusta sufrir y salir lastimada.
Temo a que vuelvan, otra vez, las rasgaduras,
tener que volver a esperar, impaciente, a que se hagan cicatrices.
No es exageración, no es eso.
No estoy exagerando, no estoy inventando.
Sólo que tanto tiempo dejé de lado
arriesgar a mi corazón
por miedo a volver a sentir ese dolor,
que alguna vez, por niña idiota, sentí.
Y no quiero, y me niego, y da miedo.
Y no puedo, no puedo, no puedo.
No puedo arriesgar así a mi alma.
Porque si la entrego, y la pierdes, me quedo sin nada.