El miedo al rechazo, miedo a la resignación;
miedo a que algún día no puedan mirarla a los ojos sin burlarse.
Miedo al dolor, miedo a la soledad,
y miedo profundo desde dentro surgiendo:
sombras persiguen la luz del inconsciente, lo invaden, lo atan, lo manipulan.
Y allí en ese momento se hace presente el sueño.
Sueño verde-azulado, maravilloso e ideal,
que se hace trizas cuando se vuelve a la realidad
al ver que todo sigue igual,
que nada cambió,
que el miedo continúa,
y la esperanza de su huida parece escabullirse
allí, tan cerca y tan lejos,
detrás del espejo.
fue un
jueves, septiembre 05, 2013