¿Cómo puede estar tan lejos de esa piel
y conseguir respirar con tranquilidad?
¿Cómo no respirar aire mezclado con lágrimas
cada vez que se siente distante?
¿Cómo no asustarse ante la amenaza del destino
de derrumbar su pared?
Construyeron rápido por miedo a salir volando.
Pero ni la casa más concreta soportará un temblor.
Por eso decidieron atarse el uno al otro.
Entrelazando las manos.
Entrelazando los corazones.
Entrelazando las almas.
La historia de cada uno.
Sus vidas.
Allí están.
Amarrados entre sí.
Sueltos a la vez.
Arrojados en la eternidad espacial.
Listos para cualquier tornado.
Porque saben que, aún en cada punta,
aún en la distancia
y en la desgracia de despedirse,
están fuertemente unidos.
fue un
domingo, septiembre 22, 2013