Subir,
bajar,
volver al medio,
y reflexionar.
Correr,
dormir,
de pronto caminar,
o suspenderse en el espacio.
De día,
de noche,
haya sol o haya luna,
hay algo que se siente.
Con luz,
o entre sombras,
aún en la oscuridad,
una cosa que se refleja.
Blanca,
como la nieve,
brillante y verdadera,
algo tímida pero hermosa.
Rodeada por dulces
y rojizas cintas,
tan suaves y delgadas,
como finas y desenfrendas.
Son su elixir,
dan un rocío vital,
debe beberlo si es que
quiere ánimos para sobrevivir.
Es su cielo,
es el Sol,
es estrella maravillosa.
Le da la mano,
y en un abrazo,
no lo duda
y se entrega.