No sos para nada perfecto,
ni yo estoy cerca de serlo.
Pero es con tu imperfección
que mi mundo se hace perfecto.
Sos la luz, sos un motor.
Sólo una razón me basta y es que la razón seas vos.
Sos la magia que corre por las venas
cuando miro al Sol pensando en sus vueltas,
pensar en las que viví,
pensar en las que me quedan,
y querer darte la mano mientras ellas nos rodean.


Sonaron campanas para salir a jugar,
y ella, sin preocupar qué era lo que dejaba atrás,
se dejó atacar por un instinto fortuito;
y las cartas del tarot salieron a su favor,
el ruido del dolor lo apagó la música de su risa;
y en el cielo, un reflejo de dos almas mirándose:
son ellos dos, felices y asustados,
pero conscientes de que el miedo
es sólo un producto del pasado.
Conscientes de que son el tiempo y su propio esplendor
los que van a alejar los temores inconclusos
para dar paso pleno a ese sentimiento de amor.