Quisiera poder dar un suave salto sobre la cerámica, y elevarme indefinidamente. Desde allí arriba planear, dejar que el cuerpo se libere a las energías atmosféricas, en búsqueda del encuentro de la fuerza que lo complementa. Y así, entre girones y vueltas, colores y destellos, dejar que las almas se aproximen, despacio, como el Sol cuando, lentamente, desciende por el alba infinita, y se posa sobre el mar, como sumergiéndose. Y sus luces y su brillo, y el calor, y la energía, fusionándose con el horizonte lejano... así, fusionándose, como las almas.