silencio

Escucho el silencio.
Absurdo, ¿no?
Pero es que, es eso...
Silencio.
Total y completo,
absoluto y pleno,
cómodo y especial
compartido silencio.

Silencio con tu mano
en mi muslo
o en mi rodilla.
De a ratos se va moviendo.

Miro tu cara,
miro el techo.

Siento el silencio.

¿Para qué hablar teniendo esto?
¿Qué banalidades contar,
qué comentarios acotar?

Somos vos, yo, y el silencio
meciéndose en nuestros brazos.
O en un brazo,
porque el otro te envuelve.
Te abrazo tan fuerte,
y mi alma también lo hace.
No la ves, pero se respira,
en el aire, se siente.
Allí está esa energía,
más alegre y viva que nunca.

Me agradece haberte encontrado,
yo te agradezco haberte cruzado.

Y ahí es cuando me doy cuenta:
nos amo en silencio.
Pero gracias que existen las palabras
que hicieron que
alguna vez
entabláramos la conversación
que terminó encontrándonos
ahora, escuchando el silencio.