nuevo día

No se puede despertar. Parece que hay un Sol saliendo, pero cierra la persiana aún más, para que no se note. 
Quieren convencerla de que es hora de salir a la calle, retomar la vida diaria. "Es fácil, es sencillo." "No pienses tanto." ¿Cómo hacían todas esas personas para vivirlo de esa manera?
Necesita un poco más de tiempo. Necesita seguir ahí, en su casita de madera. Parece frágil pero es más resistente de lo que se pueden imaginar. Parece frágil porque se agujerea con rapidez, se rompe y astilla frecuentemente. Pero ella, desde adentro, arregla los daños. Un clavo en cada punta y un pedazo de madera nueva. No queda muy bien con el resto, no hace juego. La nueva pieza está impecable; todo lo demás desgastado, con un poco de humedad. A ella no le importa, se toma su tiempo. Recompone sus paredes, reconstruye su hogar.
Necesita seguir ahí, resguardándose del afuera. 
Falta un poco más... un par de cosas que acomodar. Algunos miedos que afrontar. Y definir el camino, el sendero que está por enfrentar, para elegir por dónde caminar, debajo de un nuevo Sol, ese que está saliendo. Sol renovado, que trae viento cálido, el aire de un nuevo día, de una esperanza más.