cuentos de hadas

Hay un silencio desolador.
Evoca un recuerdo.
Velas prendidas.
Dieciséis.

Pide tres deseos.
Repitiendo la frase.
'Quiero ser feliz por siempre'

Hay un silencio desolador.
Y ella no fue feliz.
Tampoco lo es.

¿De dónde sacó esa idea?
Tenía que ser feliz.
Tener que.

¿Desde cuándo sentir es un deber?
Se automatizó la conducta.
Son marionetas.
Títeres.

Y si no sos feliz te tironean.
Proponételo y no pares.
Alcanzá la felicidad.

Y te venden el significado del hecho.
Te llenas el ropero y los bolsillos.
Tranzás con el capitalismo.

Así te venden el cuento de hadas.
Disfraz de cordero en un león.
La falsa inocencia.

Consumis la narrativa poética.
Encierra entre líneas
un lineamiento.
         [valga la redundancia...]

Y vos estás envuelta en el silencio.
Silencio desolador de la noche.
Consumís cuentos de hadas.

Entonces soñás con el amor comercial.
Asomás tu cabeza en la ventana.
Esperás la mágica serenata.

Estúpido y falso amor inexistente.
Nos lo vendieron año a año.
Manipulan las ideas.

Consumiste cuentos de hadas.
Te vomitaste de embriaguez.
Y llorás de tristeza al verte.

Porque siendo una rota, toda vomitada,
estando tan lejos de ser princesa
¿quién va a querer quererte?

Envuelta en silencio lo descubrís.
Hay una respuesta quizás.
Pero ya estás más allá.