viejos papeles olvidados
que no despertaban
ni el recuerdo
ni el sentir
se encuentran con la mirada
agobiada y casual
de quien abre ese cajón
también olvidado
hacía mucho tiempo atrás

hay una pequeña frasesilla
pequeña mas significante
escrita en cursiva
con una estilográfica
tinta azul
aún intensa

reza un sentimiento
sobre un estúpido papel
que alguna vez protegió
un saquito de té de boldo

casualmente guardados
viejos papeles olvidados
ya la mirada se convierte
en una observación
seguida de una interpretación
semántica y sintáctica

escueta y tierna frase
cargada de significancia
pronombre
verbo
adjetivo
le eriza la piel la nostalgia
despertando un poco de asco
transformando su temple calmo
en uno iracundo

explora escapatorias
mientras la memoria comienza
a escarbar en las profundidades

maldita la evocación

deseos incendiarios
hacia el cajón de recuerdos

¿por qué había conservado aquello
en ese lugar tan accesible?

deseos incendiarios
hacia todo lo que contenía

lo preservado debía caer
en la naturaleza de la ignición
sucumbir ante las leyes de la física
combustionar hasta reducirse a cenizas

¤¤¤¤¤

intenta caer en el dadaísmo
y no puede
pues a cada paso de la narrativa
se expone
la nostalgia del alma

palabras causales
fluyen paso a paso
una línea de sentimiento
las guía y organiza

causal la palabra
representativa
casual ya no hay nada
todo estaba previsto

quizá vaticinó
que algún día querría
revivir las tiernas vivencias
del amor que había envejecido

quizá pensó
que algún día la vida
reencontraría esos caminos
y recordarían los tiempos pasados
                [juntos]

quizá nunca imaginó
que lo que creía inagotable
y tan puro de amor
un día se habría transformado
como descubrió esa tarde
en ira absoluta
en la conversión de la alegría
y felicidad plenas
en el odio más intrínseco
cultivado lentamente
infiltrando hasta los huesos
penetrado en la conciencia
luchando paso a paso por
convocar al olvido
y al fin hacerlo real

convertir la causalidad
en la casualidad
al encontrar aquellos
tontos y absurdos
viejos papeles olvidados
y no reconocer
la letra
el aroma
la estilográfica
el sentimiento
tampoco creer propio
el sentido de esa frase
que reposaba en el papel
que alguna vez hizo de sobre
de un estúpido e insulso té de boldo