todos tenemos
algo de que aprender
todos estamos
esperando un milagro
solemos vernos
sólo por necesidad
un vidrio negro
separa dos personas
cruel silencio
que se hace constante
mientras suenan
los matices del cosmos
inaudibles
un ave alada
llora sobre un árbol
copa inmensa
se mece con el viento
ráfagas frías
convierten al verano
en el invierno más crudo
congelado el semblante
las gotas del llanto
se vuelven hielo
en la medida
que caen
llora bajo la lluvia
y disimula
aunque su alma pesa tanto
que cualquiera podría
identificar
aún en la distancia
la congoja de ese ser
¤¤¤¤¤
todos tenemos algo que aprender
la diferencia está en la fuente
de conocimiento
si hallo la verdad en
esta lluvia de verano
y las reminiscencias
que evoca
y la aspereza de las mismas
hacen brotar las ganas
de dejarlas atrás
para siempre
sucumbiendo ante
el olvido
y generar nuevas memorias
con la forma de esos ojos
la mirada profunda
silenciosa y reflexiva
con el brillo de vida
que desprende
y esa sonrisa que se oculta
detrás de un rostro serio
que me desarma de la nada
cuando aparece sin avisar
y ese suspenso de cuento
ante el desconocimiento
que me asusta un poco
pero me introduce en las ganas
de desmenuzar y comprender
o si hallo la verdad
en el silencio de una noche
fría y oscura
en la tristeza de la desazón
sin estrellas que iluminen
ni la humanidad de los festejos
ni la calidez de un encuentro
o un beso distraído
en un pasillo
o en una sala
o en un jardín
o en un cuarto
y mi sola soledad
acechando como acostumbra
hace tanto tiempo ya