llevar un aroma impregnado en la nariz
evocando huellas mnémicas de la semana anterior
de la noche de ayer
llega para quedarse
como esos olores que se remontan
a la primavera de la infancia
que se manifestaba pueril
ante los ojos que recién se abrían
a la historia de su razón que estaba manifestándose
lentamente
en la medida que sus haces mielinizaban
en el momento del crecimiento máximo pero sutil
donde el resto ni se imagina la gran guerra
que convive en nuestro corazón
coexistiendo
con la necesidad imperiosa
de algún día
vernos amanecer
la mente reconoce al cuerpo como propio
como límite
como envase que alberga
lo único de lo cual une
está segure
que posee
y todo lo que es
todo lo que une es
separa este
cuerpo
y estos
sentimientos
de lo que rodea
y amenaza con eliminar
esa inocencia que tanto
caracteriza su sentir
-derribar el paradigma
es parte del juego-
y de cuando en cuando aparece
aroma que huelo en cada ventilación
inspiro profundo por la nariz
y tu cara y tus labios parecen estar tan cerca
y tu hombro suave
tu piel tibia
tu brazo rodeábame el cuello
tu mano rodeábame el muslo
y de cuando en cuando se movía hacia arriba y hacia abajo
cómo explicar la plenitud
del alma
cuando uno se abre a un otro
como un libro de viejo encuadernado
no me puedo dormir
no dejo de pensar
no sé por qué
no paro de sonreír
tampoco sé por qué
no puedo explicarlo todo
y menos explicar cómo
tal energía invisible
tracciona de mí cual pulsión
pero está acá
me tracciona
y yo me dejo llevar