cielo de ocaso
purpura rosáceo
tintes de suavidad
y gotas de rocío
iniciando un atardecer

en el saliente
estrellas brillantes
primeros luceros de la noche

la calle y su reflejo
hace eco de la puesta de sol
las esquinas hacen eco de
la puesta del hombre

trajeado o ajetreado
hombre de oficina
mano curtida y semblante roto
billete en el bolsillo
vacío el corazón

la puerta del hogar
carece de amor
la comida sabe a refrigerador

ase el control remoto
prende el aparato desde el sillón

televisa un evento que ocurre
lejos
y que no ocurre ahora
sino que pasó
en algún momento
lejos

lejos
la humanidad inhumana
deshumanizada
lejos de estar acá
está más allá
pese a compartir
tiempo
y lugar

con partir las horas
de uso de ordenador
y televisora
basta
compartir espacio
obligado
por ser humanos en la tierra
haber nacido bajo el mismo
techo
el mismo vientre
la misma ala

humanidad humeante
agoniza entre las llamas
se incendió la familia
la empatía
el respeto
mueren
se reducen a cenizas
humanidad silente
que amordazada y
vendados los ojos
llora escondida
la pérdida del valor
humanidad extinta
en una pura paradoja
pues alcanza su fin
cuando la especie que la forma
llegó a su máxima expansión