abrirse
cerrarse
florecer y
de inmediato
adentrarse
el temor de
desnudarse
demostrarse ante el otro
débil
transparente
sincero
poner en sus manos
la expresión real
auténtica
del Ser
ama
y le teme
y lo grita
y se arrepiente
se oculta bajo la sombra
de un pino seco
el Sol la alcanza igual
puede verse ya
desde lejos
su cuerpo temblando
huye rápido
atravesando el bosque
resuena la hoja caduca
bajo sus suelas
ama tanto que
roza el odio
culpa al cielo y al día
a la noche y las estrellas
le llora al Universo
esconde la verdad
detrás de sus ojos
esconde no menos
que la dualidad
tanto la sufre
que no sabe
como manejar
ama y odia
busca el equilibrio
sobre ese binomio
sin comprender
que la búsqueda
es vana
que allí están
constituidos
los dos polos
dando el balance
universal
el Uno rompiéndose en muchos
los muchos reuniéndose en Uno
como diría entonces
Empédocles
amor y odio dominando
la cohesión de las partes
y su disgregación
se cae la venda de sus ojos
en cuanto el sol amanece
saluda el nuevo día
tras que una soga dura
tensa, larga
atados sus extremos
en dos galaxias cercanas
se extiende entre
los dos polos
ella se para en el centro
ya no hay sombras
que la oculten
ni bosques de coníferas
a donde correr
y la soga la roza
una fuerza tangencial
le lastima la piel
solución de continuidad
sangra sobre la tierra
sin poderse sujetar
de un lado el amar
del otro, el odiar
el sol la saluda
la Luna se hace el lugar
el cosmos sigue su historia
murieron el este y el oeste
sólo hay norte y sur
se le redujo el todo
a dos simples dimensiones
tanta tensión hay
y el terreno no resiste
se agrieta el suelo
se abre paso un mar
donde encuentra su final
como lo encontró Egeo
cuando las velas de Teseo
no supieron virar
de negras a blancas
más dualidad
inverosímil sospechar
que gobiernan
en constante equilibrio
balanceando las fuerzas
que mantienen al cosmos
flotando en el vacío
sin que una de sus partes
gane tanta gravedad
que con su peso se lleve
todo lo demás
así como podría
digerirse el mundo ajeno
de un solo mordisco
cuando enceguecida por
el sentimiento del extremo
el blanco o el negro
el odio o el amor
se apropian de su libre albedrío
para poseerla por completo
y asesinarle la razón