El momento menos pensado.
El plan nunca ideado.
La persona jamás imaginada.


Así es como, de repente, hay un vuelco en la vida. Aquello, todo aquello que venía ordenado, estructurado, se abre paso ante la llegada de un agente fuera de control, dispuesto a arrasar, a cambiar aquello que hacía rato que estaba intacto, inamovible. Y el corazón se confunde, y se inventa razones, se construye ideas, imagina futuros. Pero, ante todo, es centrado y pensante. Por primera vez, luego del sufrimiento, luego de las complicaciones, los llantos, el dolor y las mentiras, se junta con la razón. Se unen a beneficio. Beneficio de uno mismo. Beneficio de aquel que los posee, aquel que los resguarda en su interior. Y deciden unirse para evitar de una vez por todas el sufrimiento, las complicaciones, los llantos, el dolor y las mentiras. Evitar el vacío existencial. Evitar las ganas de morir, y a la vez, la sed de ser. La sed de existir por ese alguien. Evitar el amor apasionado, pero hiriente, doloroso. El amor equivocado, confundido, que debía volar.
Y vuela. Vuela alto, lejos, hacia el cielo.
¿Será tan sólo un recuerdo? 
Quizás permanezca, quizás no.
Mientras tanto, vive el momento.
Vive el momento, mira al sol, y camina hacia delante,
impaciente por lo que sucederá en el próximo segundo de su vida.


mi amor voló también ♫