Carta a vos, un día que desgané un poquito (día 16)

Mi día estuvo raro. Me cuesta darme cuenta de que en dos meses nos vemos recién. Quiero disfrutar el momento y lo hago, pero de repente pienso mucho en vos, en lo que te extraño y me pongo triste. Y encima estoy leyendo ese libro, el Arte de Amar, y no paro de pensar en vos. Porque el sentimiento que describe como amor real, genuino, es exactamente lo mismo que siento por vos. Y no me entra en el cuerpo, y va más allá de todo, de la distancia, de la diferencia horaria, de los líos de cada una de nuestras mentes, de cualquier obstáculo que haya en el camino. Y pienso en vos, pienso mucho, pienso que te tengo al lado a la vez que estás lejos, te pienso como mi compañero en libertad, y a la vez no quiero levantarme de la cama porque vos no estás. Te pienso como un motor y una afirmación de mi propia vida, pero a la vez no quiero ni desayunar porque no me motiva hacerlo sin vos.
No trabaje en todo el día y eso me permitió volar en pensamientos, y tanto pensarte y extrañarte a veces me deja ida, me pierdo un poco, en sueños, en pensamientos. Me fui a dormir la siesta para no estar despierta, no me acuerdo qué soñé, pero estaba bien, estabas vos, siempre sueño con vos, y estábamos en un lugar, y nos sentiamos bien, y te abrazaba. Y me desperté.
Me desperté con nostalgia y con la sensación de que no estabas. Otra vez esa sensación dolorosa de que hay distancia entre medio y quiero YA abrazarte y llenarte de besos. Me desperté con los pies fríos buscando los tuyos. Con el llanto en la mirada, un nudo en la garganta, la angustia en el pecho. Nos miramos al imaginar nuestras caras con nuestras voces. Me volví a tirar en la cama, en la misma cama donde te amé tanto y en la misma donde te soñé al lado mío, a escucharte tras un teléfono y no entender por qué no estamos juntos en presencia. Y me dejé llevar por las emociones y el dolor me llevó la cabeza a cualquier lado. Necesitaba recentrarme y aplicar mi inteligencia emocional, no dejarme llevar por la ansiedad que tengo de verte, que no me deja disfrutar el ahora por pensar en lo mucho que te extraño. Y casualmente tuve que dar clases, cosa que me enfoca muchísimo, porque sabés que amo hacerlo y que cuando lo hago me concentro en el momento. Y así fue, dando la clase se me fue la ansiedad, me centré en nosotros, en nuestro amor, en la paciencia y la paz interior de saber que esta distancia no significa nada, y me sentí mejor.
Te escribo para que sepas que a veces también me nublo. Me voy un poco de mí. También te necesito esos días. Te necesito confiando en nuestro amor, que es maravilloso, genuino, auténtico. Te necesito confiando en el cuidado, respeto y conocimiento que sentimos el uno del y para con el otro. Te necesito aceptando mi falta de tacto y frialdad momentáneas, mi pared, mi alejamiento de un momento para el otro. Porque si conocés nuestro amor sabés más que nadie que es más fuerte que cualquier tormenta. Como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. Que no se rinde fácil. Que supera las distancias.
Me amo en vos. Y en vos, amo al mundo.

Lu