Allá vos. Acá yo. Pero ambos.

Fue el punto justo.
Ni más ni menos.
Aún no se le ocurre
cómo necesitó de tan poco tiempo
para conocer la exactitud
de la receta de su sistema.
Tal vez lo leyó en sus ojos,
quizás fue muy alusiva
esa cara en expresión
de necesidad de ilusión.
Un nuevo camino
diferente, que se plante,
que configure los esquemas
y los planes.
Que, de pies a cabeza,
desenvuelva y libere,
en un sinfín de posibilidades
libradas al pleno azar.
Solo dejándose llevar
apoyando ese destino
en las manos de algún sabio
que decida actuar,
y en la dicha de la felicidad
que esas almas errantes
se encuetren:
Aún envueltos en neblina,
Pudiendo verse a través del blanco espejo.
Encontrarse en sus ojos,
vaciando sus pensamientos,
y concentrándose en los sueños.
Sueños compartidos, indivuales...
Sueños de a dos.
Dos. Un ellos dos. "Ellos" plural.
Ellos. Nosotros.
Así de hermosa suena una palabra que nos une.
Allá vos, acá yo.
Pero ambos, entre las esferas inmensas del universo,
encontrándonos.