Está mirando sin ver, como si estuviera ciega.
Escucha silencio.
No se halla. No se encuentra.
¿Dónde está?
Un mundo gigante la rodea.
Y no sabe para dónde caminar.
¿Cómo actuar? ¿Qué decir?
Se dice a sí misma: "No sé si esto vale la pena."
Pero no se permite saber si valdría la pena o no.
Su alma sufre en silencio, y se siente desdichada.
En realidad, cualquiera diría que su fortuna es inmensa.
Para cualquiera, sería la persona más feliz.
Pero no lo es.
Tal vez todos los días...
Pero hoy no lo es.
Y no puede mentirse a sí misma.
No puede mentirle al mundo.
La tristeza es real, no es una ilusión.
Realmente está triste.
Realmente está llorando.
Esas son lágrimas.
Esa expresión demuestra dolor.
Y aunque después de una hora de llanto, se detiene,
el llanto sólo calmó un poco
la necesidad
de inmediata liberación.
Pero aún no se siente liberada.
Aún no rompió su cascarón.
Quiere salir al mundo.
Pero hoy,
en una leve ventisca
ya flaquea y cae derrapando.
Piensa en "lo difícil que es..."
Piensa en otros.
Y no puede evitar
seguir sintiéndose así.
Desdichada.
Se recubre la cara, grita sin voz,
y abre los ojos en un gesto de misericordia.
Misericordia a ella misma,
al verse así,
en esa situación.
Sabe que las cosas no van a cambiar.
Y sabe que esos días van a volver a llegar.
Pero intenta levantarse,
aunque el dolor no la abandone.
Y seguirá sonriendo...
Sonriéndole a la vida.
Aunque cada vez se impaciente más y más...