Sintiendo que mi alma se divide en dos,
vuelvo a posicionarme en el medio de la grieta.
Lágrimas que caen mientras se forman sonrisas.
Una cuestión irresoluta dentro del corazón.
Buscando saber cuál es la verdad.
Buscando saber cuál es el camino.
El sentido de la vida, confuso, volátil,
altera el futuro, lo hace más difícil,
aún aunque las cosas parecieran solucionarse.
Noticia agradable, noticia mortífera,
y el alma jugándose en un mar de emociones,
cambiantes, efímeras, superfluas.
Tristezas que se conjugan con alegrías,
dolor por el desamor, pero dolor por el amor.
felicidad por el desamor, pero felicidad por el amor.
Hay algo inconcluso, un círculo para cerrar,
una historia nunca contada, un capítulo jamás terminado.
El destino se construye al azar, lentamente,
y se hace difícil de prever,
como envuelto en una neblina.
Neblina impiadosa, neblina triunfante,
que logra confundir hasta al más preciso,
que logra desquiciar la cabeza del centrado,
que logra la demencia, el temor, la locura,
que logra hacer desaparecer el estado neutro,
que logra renacer las confusiones,
que logra el sentir para predecir el futuro.
El sentimiento dormido, el sentimiento escondido.
El sentimiento latente, el sentimiento a la espera.
A la espera de soluciones, o de libertad.
Esperando salir a la luz, aunque eso parezca imposible.
Aunque eso sea tonto, improbable.
Aunque eso sea en vano, por ser no correspondido.