de romper el cascarón

De hace algún tiempo en una galaxia cercana.

Ese día hablamos con Alba de un descubrimiento interno en el que ambas habíamos estado sin aún habernos conocido: el despertar de nuestras conciencias.

Ella me contaba que se sentía presente en el lugar, en ese momento, con plena consciencia de que Ella era Ella, una con el Universo y todo lo que la rodeaba, que su relación con su mente y espíritu se habían convertido en lazos suaves, delicados, luego de una larga búsqueda y camino de introspección, conocimiento y silencio interior.

Sus palabras quedaron grabadas en mi mente y corazón porque las sentí resonar, sentía todo lo que me decía como una vivencia personal, porque la entendía, comprendía lo que me decía, asimilaba sus palabras una por una como abrazos, como pequeñas caricias a lo largo del cuerpo, a la vez que no sabía nada, que no tenía idea de lo que me hablaba, imaginando que su sensación de existencia era única, como la mía, y en su unicidad, eran distintas, irrepetibles; así que entendiendo aunque desentendiendo, sonreía, escuchaba, interpretaba, entendía, empatizaba, a la vez que resonaba soltando la identificación con ser consciente, simplemente Ser.

Porque el descubrir la conciencia es una paradoja. La conciencia consciente de ser conciencia no puede volverse inconsciente. Conciencia consciente de concienvia es Nacer. Romper el cascarón.

Como la evolución, como el Universo, como el Tiempo: vector con un avance infinito. Eternidad.