Necesito descargarme.
Necesito gritar.
Necesito decir lo que siento.
Necesito decírtelo a vos.
Pero ¿cómo hacerlo? Si te tengo tan lejos. Si no puedo tocar tu piel. Si no puedo besar tus labios, como lo hacía ayer. Si no puedo mirarte a los ojos y escucharte decirme "Te quiero". Si no puedo tener lo que quiero, ahora.
Si fuera por mí, me iría con vos. Desaparecería. Me quedaría allí,, aferrada, sin querer soltarte, alimentando mi alma que tan vacía está desde aquella despedida.
Un mes. Un mes no es mucho. Un mes pasa enseguida. Y sí, así pasó, así voló, así ocurrió, pero fue uno de los meses más felices de mi vida. Sí, antes tuve que lucharla, tuve que soportar cosas que se me hacían tan difíciles, tan complicadas... Y así sentía mi vida, complicada, sin sentido por muchos momentos, que sucedía despacio, en silencio, con mi mente empecinada en ir detrás de una rosa ya marchita, buscando árboles que ya se habían secado, intentando nadar en ríos sin agua... Hasta que te vi, te encontré, me jugué. Así te quise. así me fui pegando, poco a poco, a tu persona. Así, fui conociéndote y descubriendo en vos un hombre maravilloso, alguien en quien confiar, con quién reír, con quién compartir. Así te quise. Cada día un poco más, cada día más junto a tí, escuchándote hablar, dándote un lugar, abriendo mi corazón, regalándote un espacio en mi vida, desocupado por tanto tiempo ya, que se sentía solo, desgraciado y triste. Y supiste darle el color que me faltaba en cierto aspecto de la vida. Supiste saber quererme; aprendiste a quererme, y me diste libertad a quererte cuanto quisiera. Y cuánto te quise. Así te quise. Y hoy cuento los días para reencontrarme con vos. Cuento el tiempo que falta para volver a verte, para que me vuelvas a sonreír, para que me vuelvas a decir al oído todo lo que me decías cuando estabas junto a mí. Para que me cuentes tus cosas, para que recordemos de cómo empezó todo, cómo te fui queriendo, cómo fuiste volviéndote tan importante.
Te quiero, y te quiero mucho. Y no importa cómo siga todo, lo único que pido es no perderte, porque desde que te cruzaste en mi camino, mi vida, mi forma de ser, y de pensar, cambiaron completamente. Y me doy cuenta, porque veo que paso un día sin hablar con vos y siento que algo me falta. Porque necesito esas palabras de afecto, esa ternura innata, ese cariño sincero que siento que me das...
No quiero que pienses que estoy siendo exagerada, o tal vez parezca una nena estúpida y cursi escribiendo esto... Pero realmente es lo que estoy sintiendo, y de verdad, no quiero que me faltes. Porque te quiero, porque me importás... Porque te quiero.
Te extraño un montón y no veo la hora de volver a verte...
Gracias por el cariño, la ternura y los momentos. Gracias por demostrarme tanto, por preocuparte, por acompañarme cuando más te necesité, por comprenderme, por aguantarme, por esperar...
¡Sos mucho Denis!!