La verdad le duele, la arranca de raíz.
La verdad la mata, la hace sentir infeliz...
Pero más le duele aún saber que le estás mintiendo...
O entender que esa locura, tan solo fue un cuento...
Una historia que nunca acabó, porque nunca jamás empezó,
pues tu nombre sólo estuvo en su corazón.
Y por las mañanas despierta esperando saber algo de tí,
buscando alguna pista, pero te sigue perdiendo así...
Y cuando escucha sonar el teléfono, su corazón empieza a palpitar,
esperando oir tu voz del otro lado...
Una vez, te pidió una promesa de corazón.
Pero ella no sabía que tu intención no era de amor.
Y así dejó el tiempo pasar, y de poco se comenzó a enamorar
de ese hombre que una vez la hizo mujer.
Y cuando se quiso dar cuenta tuvo que convertirse en su propia maestra
y enseñarse a sí misma cómo sacarte de su cabeza.
Pues tú ya te habías marchado, dejándola sola en medio del salón,
y ella pensando que tu eras su gran amor...
Ahora ella no quiere existir, no sabe continuar sin tí.
Lágrimas y sangre caen en silencio, sin pensar...
Le robaste su vida ya, la dejaste vacía, sin posibilidad
de volver a amar alguna vez más...