Es extraño. Trato de recordarte todo el tiempo que puedo. Porque tu recuerdo me hace bien. Te recuerdo con una sonrisa, alegre, mientras cada latido compartido pasa por mi mente como imágenes perdidas en el tiempo, insistiendo con mantenerse en mi memoria, nada de desaparecer. Y yo no quiero que desaparezcan, no quiero olvidarme de aquello que me hizo tan feliz. Sí, fue una ilusión que pasó rápido, que me imaginé, un amor hermoso que se apoderó de mi alma, que me hizo sentir viva, especial, diferente. Y te sigo recordando, y caen las lágrimas de mis ojos. Extraña imagen, mirarme al espejo, llorando con una sonrisa. Es una mezcla de emociones que invaden mi cuerpo, que me hacen pensar en todo, cómo fue, como es, como hubiera sido. Ya no sé qué pensar, no sé cómo seguir adelante, si pensándote, si olvidándote. No sé cómo mirar al futuro si ni siquiera puedo saber cómo vivir el presente. Hermosa vida me tocó, hermosa en todo sentido, y hermoso es el vivir. Qué hermoso es el vivir. Y vivir pensándote también es bello. Belleza extraña, que se mete en mi cabeza, y recorre mi ser. Belleza de tus ojos, de tus labios, de tu cara. Belleza extraña, que me levantó, me hizo bien, me hizo creer en mí. Te sentí, te percibí, sentí tu presencia junto a mí, tanto tiempo en todo momento. Gracias por los momentos felices, sé que no fueron en vano. Me acercaron a mí, me dieron la posibilidad de amarme a mí para poder amar a alguien más, para creer que el amor puede volver a mí. Me diste honestidad, me diste cariño sincero, y me hiciste creer en el amor otra vez.. Sentiré y escucharé lo que mi corazón quiere decirme. Ahí en lo profundo él está hablándome. Mi corazón, mi guía, mi fuerza. La fuerza del amor. La fuerza que me levantará, que me hará salir adelante, ponerme de puntas de pie, estar por sobre todo, para que todos me puedan ver, que se sienta mi presencia, que mi alma se ensalce por los cielos y me ayude a continuar.
Me liberaré. Seré libre para amar.
Y te querré y te recordaré, con nostalgia, en mi libertad.