Estoy tratando de pensar un poco en lo que me está pasando...
Ya no sé por qué camino podré seguir. Si dejar que las cosas pasen, solas, como hechos fortuitos ubicados en instancias inexactas del tiempo, o forzar al destino a que algo suceda, a que algo se dé. Porque cuando uno dice que las cosas "se den por sí solas" en realidad no siempre lo cumple; uno intenta buscar situaciones, intenta encontrar huecos de espacio, momentos, recreos, en los cuales interactuar con esa persona, cruzársela, como de casualidad... Cuando la verdad de las cosas es que uno busca esos encuentros, ese chocarse con la persona, haciéndose el desprevenido, cuando realmente venía venir la situación... Y así es como van forzando a que las cosas sucedan, empujando a los demás a que determinadas cosas que por sí solas no se hubieran generado se produzcan, nazcan de nuestros actos. Porque decidimos, decidimos por un camino o por el otro: si elegimos ir por el camino de la tranquilidad, pasividad y relajación, vamos a encontrarnos con un destino liberado completamente al azar, un destino que será como será porque elegimos dejar que las cosas pasen por si solas, sin intervenir antes de los sucesos, de las "casualidades"... Pero si tomamos el camino de la inquietud, de las ansias, los nervios, la impaciencia, vamos a chocarnos con un futuro forzado, forzado por nuestros actos a que sea de esa manera, aunque no siempre va a terminar siendo como más nos guste.
Igualmente, no significa que uno debe tomar un camino o el otro. El camino se bifurca cuando dejamos de lado el corazón y nos ponemos fríos y calculadores, a ver qué tenemos que elegir, por dónde seguir.
Pero si uno siempre le presta atención a lo que siente, a lo que el alma le grita, a aquello que se siente que se quiere, muy en los adentros, muy en lo profundo, encontrará el camino, quién sabe si correcto, pero el más adecuado: el que más lo llenará de satisfacción, al saber que hizo lo que sentía, que entregó lo que podía, que se jugó por lo que más amaba.
Es cuestión de dejarse llevar por los impulsos que se generan en el cuerpo. Es cuestión de saber discernir entre lo que está bien y lo que está mal, y luego lo que es bueno y malo para uno mismo. Porque muchas veces vamos a encontrarnos con aspectos de la vida que no nos gustarán, que nos harán sentir más solos y vacíos que hasta el momento, pero sin embargo, serán los lugares donde más se pondrá a prueba nuestra capacidad de ser humanos, de poder elegir el camino, poder optar, elegir una de las opciones que se presentan ante nuestro caminar, y escoger la más adecuada, la que sintamos más sincera, la que más nos llene el alma de un sentimiento hermoso como lo es el saber que hicimos lo correcto para nosotros, para nuestro corazón.




Tengo que seguir pensando en lo que me está pasando... No fuerzo al destino -sino estaría yéndome lejos a verte-, ni dejo que las cosas se liberen al azar, -sino no te mandaría mensajes-... 
Trato de seguir por el camino de mi corazón, el camino de la verdad más sincera, el camino del bienestar, del amor, del afecto sincero.
Ojalá mi corazón no me traicione.
Bah, él no me va a traicionar. Él me guiará.
Capaz quien me traicione será... Vos?