No sé si será que la rutina se está acercando, que cada vez te echo más de menos, que necesito a mis amigos o que estoy durmiendo mal, pero me siento peor de lo que me sentí muchas veces en mi vida. Y no porque esté llorando, pataleando, embroncada o triste. Sino porque tengo dentro, muy adentro, un conjunto de emociones mezcladas, extrañas, que no reconozco, que me están haciendo mal. Por momentos tengo ganas de llorar, por otros de pegarle a la pared, de descargar algo que tengo adentro que me está presionando, intentando salir, intentando subir a la superficie. Y por eso necesito desahogarme, y no encuentro mejor consuelo que escribir unas líneas. Escribir, y plasmar en estas palabras lo que me está pasando, sin poder explicarlo de la mejor manera, pues no hay explicación para lo que siento, es algo tan extraño, desconocido, raro, que me está preocupando más cada minuto que pasa. Porque estoy inquieta. Estoy nerviosa. Estoy ansiosa. Y tengo hambre por que tengo ansias. Y como, y de repente no quiero comer más, porque siento que eso no me llena. Siento que tengo algo en el pecho, vacío, como una especie de agujero, que me está consumiendo. Y tengo cosas que me hacen sentir bien, que me animan, que son saber que mañana veré a muchas personas que extraño. Pero no sé si me llenarán como es debido, no sé si las cosas seguirán siendo como siempre lo son, no sé si encontraré en el colegio la familia que en su momento sentí que tenía. Y me anima saber que sólo faltan tres días, 72 horas, poco tiempo, muy poco, para volver a verte, para abrazarte de vuelta, para darte un beso, sin pensar, entre todas las personas... Para olvidarme un poco de que te extrañé, para sentir tus labios otra vez, para ver tu cara, mirarte a los ojos, y decirte lo mucho que te quiero. Pero la espera se hace larga, y duele, y cada vez me siento más envuelta en una soledad infinita que se extiende muy a lo lejos, haciéndome sentir pequeña, poca cosa, solitaria, abandonada.
No sé qué más hacer. No sé si seguir adelante con todo esto. No sé si pensar en el futuro, vivir el presente, recordar el pasado... Si pienso en el futuro, no promete demasiado. Si vivo el presente, me veo sola, vagabundeando. Si recuerdo el pasado, me entristezco al pensar que ya no te tengo a mi lado.
Y escribo esto porque ya no sé qué hacer. Porque me sigo sintiendo mal. Porque mis amigos me animan, pero tu ausencia me está matando. No sé por qué terminé así, sintiendo esto, si en algún momento no era más que un leve cariño. Y ahora es un querer tan sincero, tan fuerte, que no me deja olvidarte, no me deja sacarte de mi cabeza ni por un segundo...
Necesito dormir. Dormir y encontrarte. Pero cuando despierte sé que lo único que voy a tener de tí es aquella flor que alguna vez me regalaste, la flor que me acompaña todas las noches, entre mis dedos, para sentirte más cerca, no tan lejos.