Las ganas de abrazarte se hacen más fuertes que nunca. Hoy, hace exactamente dos meses. Pasando por debajo de ese pucará. Sintiéndome más cerca que nunca pero sintiéndote más lejos, como no había pensado que te sentiría. Despacio, paulatinamente, colándote en mi existencia. Y ahora yo, ahí, pensando en vos. Pensando en todo lo que me quedó por darte. Besos por darte. Abrazos por darte. Miradas que darte. Tanto que darte. Quedarte. Conmigo quedarte.
Te extraño con esa sensación de lejanía, esa que me hace pensar en que quizás nunca nos conocimos. Que quizás lo que me moviliza hacia vos es una proyección de mi inconsciente, porque vos no sos vos, no sos nada más que una invención de mi mente, maravillosa, perfectible pero hermosa, tan magnífica que me encuentro sirviéndote y ocupando mi memoria con tus gestos, tu voz, tu cara, tu calidez. No sé el futuro, ni el pretérito. Ni te sé.
Humberto Primo. Combinación con línea E.
Un hilo dorado, lleno de energía, es escupido desde mi esternón. Se aleja de mi cuerpo, se sube a otro subte. Y yo me quedo acá sentada. Yo me quedé sin mí. Y mi mí, se fue con vos.