sed de amor

otra vez el incansable
esfuerzo
del alma
de tratar de entrar
en un lugar
que no
de apropiarse de caricias
que no tienen
su nombre
de derretirse sobre un cuerpo
que huirá con la salida del sol
para no volver
para seguir perteneciendo
a donde pertenece
y esta alma
que muere de sed
de amar
y ser amada
seguirá sola
en silencio
mirando la luna
derramando alguna lágrima
soñando con la suavidad de esa piel
dejándose llevar
para terminar
en alguna sábana pasajera
bajo el brazo de algún otro
que también vagabundea
con sed de amor