"Miró su sonrisa. 
Vio que estaba feliz. 
Y esa sonrisa, fue así como... 
Así como mágica... 
Es como que lo miraba sonriendo y el tiempo se detenía. 
Por segundos, el mundo giraba más despacio. 
Por unos momentos, su mente empezaba a filmar: 
grababa, imprimiendo en su memoria cada instante de su cara 
mostrando su sonrisa, 
mostrándose feliz, 
mostrando ese brillo de sus ojos. 
Brillo que hacía que ella brille también, 
que le llenaba el alma de vida, 
que le daba fuerza a su corazón para provocar cada latido. 
Y él seguía sonriendo y no existían las nubes ni los malos días, 
no había tristeza que pudiese opacar su cabeza. 
Sólo existía ese brillo, 
esa sonrisa, 
que en cuestión de minutos, 
le arrancó el corazón 
y se adueñó por completo de su ser."