Fin.

Me siento un poco extraña. Algo confusa. Tal vez, hasta ilusionada. Terminó la temporada. Más allá de que todavía no me vaya de este lugar... Terminó una etapa hermosa. Una etapa que fue nueva para mí, hizo que viva con otra intensidad mi verano, en comparación a la manera en la que venían siendo... Y este verano todo cambió. Todo se hizo diferente. Trabajar todos los días, todas las noches en el boliche... Viví, sentí y percibí todo de una forma diferente. Compartí momentos con personas que se volvieron clave en el verano, sin las cuales no hubiera sido como fue. Cada una, desde la más buena hasta la más forra, me dieron dosis de alegrías, sonrisas, tristezas, y por sobre todo: aprendizajes. Me llevo mil cosas, miles de cosas hermosas, todas en mi cabeza, dulcemente guardadas en un cuaderno especial, forrado con el mejor papel, cerrado con un broche de oro. Porque así siento que fue. Una maravilla.