La ciudad se cae a pedazos. La esencia que estuvo ya no está, porque el pecho se desangra, y esa esencia volátil que abandona el cuerpo se funde con el aire, para alcanzar la atmósfera y salir al espacio exterior. No vuelve más. Pero los discos que sonaron sí que volverán a sonar, aunque haya que esperar a que el estruendo de la dinamita detonando en las bases de las construcciones de ese barrio, deje de tirar abajo todo lo que ya fue, y no será de nuevo. Y el hoy es incógnita, presente es ahora, pero el presente de recién ya pasó. Y habrá un presente en el siguiente verso. Y un pasado lleno de momentos que alguna vez fueron presentes. Y en la memoria son recuerdos. Que a veces parecen reales, y se dibujan ante los ojos, se materializan para venir, a veces a lastimar, otras veces a curar, otras veces sólo a recordar que ahí están y no parecen entrar en dominios del olvido.
Supongo que ya vendrán tiempos mejores.
fue un
lunes, febrero 20, 2017