Inconformidad?
Quejarse de lleno?
Lleno le decían?
Si hacía meses que se sentía vacío...
Tic, toc.
Reloj, marcando segundo a segundo.
Tiempo imparable, imposible de retrasar.
Llegaba cada minuto con una lágrima nueva.
Llegaba a acongojar su alma ante la incertidumbre del mañana.
Futuro incierto, futuro cercano...
¿qué haría?
Ahí estaba su dolor..
Estaba solo.
Solo en su cueva de oro.
Solo.
Sin saber si ocultarse o salir.
Solo sin amor, sin planes, sin todo, sin nada.
Solo, preguntándose por qué.
Cuestionandose a sí mismo.
Recordando sus errores, concentrarse en no repetirlos otra vez...
Pero no había caso. El dolor del alma lo cegaba.
Ceguera intensa desatada.
Ceguera que lo atrapa y disminuye.
Ceguera que logra en él esa estúpida decisión de esconderse, ocultarse de ese mundo vertiginoso, desconocido, pero del que tanto le habían hablado...
Jamás saldría a ese mundo. El mundo del amor era demasiado desaforado.
Preferible no arriesgarse.
fue un
jueves, mayo 17, 2012