los mimos al alma
de esos seres
que vienen a salvarnos
como extraterrestres
por el mundo
recolectando cuerpos
para devolverlos a la vida
para darles la alegría
la fórmula química
de la felicidad
los cuerpos de aquellos
que alguna vez cayeron
transitando el camino
descubriendo el destino
de ser un humano
aferrado, arraigado,
que siente, que grita,
que llora y se entristece,
que muere en sentimiento
y resucita en el momento
que la mano de un alma amiga
se acerca a la suya
envolviéndola en un apretón
regalándole su corazón
y cantándole esa canción
que le sopla cálido viento
al pecho que frío estaba
que dejándose morir se hallaba
congelado, desarraigado,
nadando en un mar oscuro
bajo un cielo negro
sin estrellas ni soles
pero lleno de almas pobres
algunos van, otros vienen,
otros salen, otros vuelven,
pero siempre están ellos
pobres que vagan
una tras otro
esperando un pago
ante tanto tiempo
doliendo en el fondo del pecho...