y que las palabras que me decís,
y el amor que me das, minuto a minuto,
funcionaran como el aire que,
despacio, va inflando mi globo,
que crece más, aún más y más,
irrompible, imposible de explotarse,
elevándose cada vez más arriba,
subiendo, escalando,
virando con las ráfagas,
nunca descendiendo,
nunca perdiéndose;
siempre allí, creciendo,
buscando alcanzar el infinito,
alzándose de frente al Sol,
expandiéndose eternamente.
Las palabras que me decís día a día
son como una canción de cuna para mis oídos.
Las escucho, las leo,
y se me llena el alma de amor.