Ver el cielo blanco
ya no es señal
de que será mal día.
¿Quién dice que
si falta el Sol,
todo va a estar oscuro?
Me permitiré entonces
buscar otra fuente:
una luz nueva,
un foco brillante,
también cálido.
No me preocupa
que el Sol no aparezca,
tengo uno propio
sentado a mi lado.
Me cuida e ilumina
y me permite ver
de día, de noche,
despierta o dormida.
Incluso lo sueño.
Es mágico
e increíble para mí.