Y hasta en los momentos
en los que yo sola,
yo misma,
yo, entre nubes y bajones
me tiño de negro el cielo
porque temo por mi amor;
hasta en esos momentos,
donde pienso que
me gritarías fuerte
por oscurecerme sola,
haces todo lo contrario:
soplas la negrura,
calmas la tormenta,
me abrazas dulcemente
y me haces sentir amada.
Es como un sueño
hecho realidad,
y por ser tan maravilloso,
y por parecer un sueño
es que temo despertar
y que no existas,
que no estés,
que no seas.
Pero a la vez
se siente tan real,
cada vez que te beso
cada vez que te siento;
cada vez que
fabulosamente,
nuestras pieles
se fusionan
como si fueran una sola.
Como una simbiosis,
inherente a mí,
me siento tuya,
te siento mío,
nos siento nuestros.