No sé cómo explicarlo.
Cómo decirlo,
cómo articular las palabras
para que sea suficiente.
Las frases correctas.
Cada letra de más, cada letra de menos.
Cada cara y cada gesto.
No me alcanzarán jamás las palabras.
Ni siquiera los abrazos que te daría justo ahora,
Y me fuerza el alma ese 'daría'
porque no puedo dártelos.
Tengo frío.
Tanto frío tengo.
Frío y miedo.
Desconcierto.
No puedo no temblar.
La piel se me congela,
y cada lágrima que cae
forma una estalagtita
de salado sabor.
No estás cerca,
tu calor perdido en la distancia
ni siquiera me saluda desde lejos.
Es como un martirio,
como una condena;
es sentir este peso,
presionandome las venas,
cortando el flujo de mi sangre,
anulando el caudal por completo,
sí, respiro, pero el aire no me llega:
se me ahoga cada parte
se me mueren los sentidos.
Y no logro percibir,
ni siquiera el dolor,
ni siquiera el sonido
de cada gota alcanzando el suelo,
ni siquiera el color
rojo sangre brotando sin miedo.
Presiono el filo con fuerza
en vano.