Son tantas las preguntas.
Son tantas incertidumbres.
¿Cómo saber qué creer?
Si no puedo mirarte a los ojos.
¿Cómo seguir? ¿Qué hacer?
¿Debería refugiarme?
¿Soy acaso una estúpida
que se deja llevar
de la punta de su nariz?
¿Estoy desvalorizándome?
¿Estoy cayendo?
¿Quiero caer?
Pero...
Voy a llorarte y añorarte hasta el final.
Porque este amor me obliga a hacerlo.
Porque no sé de dónde viene,
sólo lo siento muy adentro,
en mí, todo el tiempo.
No podría resignarlo, jamás lo lograría;
porque es una chispa que me enciende
mañana tras mañana, al despertar.