Existe una fuerza en la naturaleza,
más grande que ninguna otra,
omnipotente, verdadera,
determinando mi realidad.
Está aquí, cambiando de formas,
de pronto una burbuja,
de pronto un sonido,
de pronto letras y frases.
A veces se vuelve una imagen,
que, tan maravillosa,
se imprime en mi memoria,
sacándome sonrisas.
Allí estoy viendo,
con esta fuerza brotándome.
Son momentos precisos,
instantes que duran segundos.
Esos segundos son...
¿cómo llamarlos?
¿eternos? ¿inmortales?
Nunca se terminarán.
Nunca se borrarán.
Porque son los que alimentan
esta fuerza tan grande.
Los que, día a día,
la hacen más resistente.
Soportando cualquier marea,
soportando cualquier huracán;
siempre de pie,
siempre constante,
porque no hay fuerza más grande
que este amor interminable.

Los momentos son aquellos
en los que te miro fijo,
y alguna sonrisa, gesto,
alguna cara que me hacés
me hacen enamorarme una y otra vez.