No podría decirte "hasta dónde" te amo...
porque no hay espacio que describa el infinito.
Ni siquiera podría expresar que es allí hasta donde te amo,
porque allí no es suficiente;
infinitamente infinito, no halla un punto de fin,
no halla un límite donde poder calcular un "hasta",
ni siquiera expresar "dónde";
y si te amo hasta el infinito,
simplemente ese "hasta" lo reduciría
y su eternidad sólo sería
un ordinario valor cuantificable.
Y como no puedo expresarme así,
porque el infinito me parece demasiado finito,
y que tenga límites hace que me quede corta,
te amo en el absurdo
de pensar en el más allá de después del infinito;
te amo en la utopía
de sentir un amor perenne y eterno día a día;
te amo en el sueño
de poder expresarte este amor que tengo dentro.
Porque es una especie de espiral,
que brota del centro,
desde lo más interno,
siendo esencial a mi existencia.
Ya no puedo escindirme
de esta fuerza, que me mueve,
que me vibra y me late
en medio del corazón.
Se tuerzan en el aire unos hilos de color,
se forman diez girones que se vuelven un millón,
que se siguen multiplicando hasta perder un control.
La cuenta se hace imposible y sólo sigue la cuestión...
Tan real y tan tangible como estas teclas que aprieto.
Tan suave y delicado como tu piel cuando la siento.
Tan fuerte y desenfrenado como el fuego que se despierta
cada vez que te miro a los ojos,
y, sin restricciones, rompo en un beso.