y en que el día no significaría nada
si no la veía brillar, al menos, unos momentos,
me hizo dar cuenta que
pese al dolor que nos provoca
la desconfianza y el miedo
fermentados en el alma
por un pasado que lastimó;
el amor es tan fuerte,
tan sincero y tan real,
que sobrepasa las tormentas,
y nos fortalece todavía más.
Hoy, caminando por la vereda,
divisando tu silueta a unos metros por delante,
viéndote avanzando en dirección a mí,
me hizo dar cuenta que
no hay forma de evitar
que mi corazón golpee con fuerza
a causa de la felicidad que,
como un temblor,
se introduce en mi cuerpo
y hace que todo tambalee,
que el suelo se vuelva de goma,
que el cielo brille aún más.
Hoy, aproximándome a vos,
tan sólo a unas pulgadas de tu cuerpo,
casi percibiendo tu aroma esencial,
me hizo dar cuenta que
necesitaba abrazarte con fuerza:
en un abrazo intentar
expresar todo el amor que siento,
aún aunque sepa que es imposible,
aún aunque sepa que es insuficiente,
abrazarte con el alma,
con el cuerpo y el corazón,
tratando de que lo entiendas.
Hoy, el momento del abrazo,
volviendo a sentir tus latidos sobre los míos,
volviendo a sentir tu dulce respiración,
me hizo dar cuenta que
el aire me llena más
cuando respiro a tu lado,
el calor es más intenso
cuando me estás abrazando,
las manos me tiemblan tanto
cuando te estoy sujetando,
el alma se regocija,
cuando te miro a los ojos,
y, deseo, "seamos eternos".