Recuerdo con exactitud el instante
en el que mis dedos tocaron tus labios.
El instante en el que tu piel
hizo contacto con la mía
provocando que se me erice
hasta la más mínima parte.
El instante en el que tus ojos
miraron los míos,
o que miré tu sonrisa
brillante entre todo.
El instante en el que un abrazo
en medio de la noche,
me llenó el alma por completo,
me cambió el sentido de la vida.
No hubiera pasado nada de esto,
quizás,
si yo me hubiera frenado
nuevamente
como siempre.
Pero te amé primero
y no pude contenerme.
Porque te miré la cara,
me llené de emoción
y pronuncié "te encontré".
Porque sos el amor de mi vida,
y me di cuenta a tiempo.
¿Quién podría ser tan tonto
de reconocerlo
para luego dejarlo ir?