Estos son instantes. Me despejo y pienso en esto. A veces quisiera que sean momentos reales. Quisiera pintar el cielo. Quisiera subir una montaña. Quisiera salir fuera de la Tierra. Saber volar.
Pero por sobretodo, quisiera alcanzar esa luz.
Estos instantes vuelan mi cerebro. Luego caigo en que no son reales, abro los ojos, y miro el techo que estaba mirando hasta hace un rato.
Solo esa luz sigue dando vueltas en mi cabeza. Parece ser conocida. Me parece haberla visto, real, fuera de mi mente. A veces me pregunto si es una linterna, una simple lamparita. Otras veces me pregunto si será la luz del Sol. Pero la miro, y es opaca en comparación. Me pregunto si es la luz de la Luna, pero comprobé en el espacio que a ella no le pertenecía. Quizás una galaxia, quizás una estrella. Pero en la noche miro el cielo y ninguna brilla tanto.
Sólo una luz me recuerda la luz que sueño. Me pregunto si será real, o si será mi imaginación. Porque parece ser eterna, y la eternidad no es real. Porque no entiendo cómo puede ser que sea más fuerte que el Sol. No comprendo cómo puede ser que supere a las estrellas. Tan sencilla, tan humilde... Pero tan hermosa y única para mí.
Algún día lo comprobaré. Acaso mis sueños me llevarán a darme cuenta... Pero creo acertar cuando digo que es la luz más maravillosa que vi. Aún mirándola en fotos irradia una paz infinita. Desde el primer día que la vi, allí, en tu cara, escondida bajo tus labios, algo tímida, algo temerosa... mas siendo ese brillo único que ilumina cada día de mi vida.