En el mundo pasan cosas horribles.
Cosas que duelen.
Cosas que lastiman.
Pasan cosas que terminan cortando la piel,
dejando una herida sangrante,
que no puede detener el curso
de esa sangre saliéndose,
de esa vida, escurriéndose,
alejándose del cuerpo
que alguna vez la albergó.

Pero así también suceden cosas hermosas,
que dan noción de lo bello del vivir,
que dan la luz suficiente
para no temer lo que vendrá
sino, abrazar el futuro.
Cosas que maravillan,
que enloquecen y alimentan.
Cosas que no sólo hacen
que la herida pare de sangrar,
sino que la cierran,
la cosen,
la besan.
Cosas como tu existencia.