En mi mundo es injusto no poder abrazarte cada vez que lo necesitás,
o que no puedas abrazarme cada vez que lo necesito,
o que no podamos abrazarnos cada vez que lo necesitamos.
Porque es injusto que, habiendo tanto amor,
no pueda largarlo, ni dejarlo ser,
y sólo reprimirlo...
             (pero esperando con ansias el momento,
             la llegada, el reencuentro...)